martes, 16 de junio de 2009

Monarquía


Constantino, convertido al cristianismo, instituyó la libertad de culto en el año 313 d.C. y fundó una nueva capital en la antigua ciudad griega de Bizancio, que llamó Constantinopla.
Unos años más tarde, tras la muerte del emperador Teodosio en el año 395 d.C., el imperio quedó dividido entre sus dos hijos. Uno recibió la parte occidental, con Roma como capital, y el otro la parte oriental, con Constantinopla como metrópolis. La división sería definitiva.
El Imperio Romano de Occidente dejó de existir en el año 476, cuando cayó bajo el dominio de los germanos. El imperio Bizantino de Oriente duró otros mil años más, hasta que en el año 1453, Constantinopla fue conquistada por los turcos musulmanes.
Grecia: legado que perdura


La civilización griega fue una de las más importantes en la historia de la humanidad. Si bien no lograron crear un país unificado desarrollaron una cultura extraordinaria dejándonos un legado perdurable, al punto que nuestras ideas sobre política, medicina, historia y arte son en gran parte herencia de los antiguos griegos.


Los efectos de la geografía
La Grecia antigua comenzó su existencia en la parte sur de la Península de los Balcanes (Europa). En general era un territorio montañoso, bastante pobre y de una aridez impresionante, aunque entre los cerros existían valles, lugares que los habitantes escogían para instalarse. Esto, más las accidentadas costas de las que estaba provisto, hicieron de los griegos buenos navegantes.
La vida de estas comunidades debió ser muy difícil, pero no se dejaron vencer por las desventajas de esta loca geografía y se dedicaron al comercio, a la guerra y en gran parte a la navegación. Gracias a esta última aprendieron muchas cosas de los navegantes con que mantenían contactos, pasando a ser un puente entre Oriente y Occidente. En definitiva, Grecia es la cuna de todas las civilizaciones occidentales posteriores.
Para poder comprender mejor la historia de este pueblo, tenemos que mencionar varias regiones geográficas de la Península de los Balcanes, donde se asentaron ciudades que en el pasado vieron el auge de la civilización griega.
Una de ellas es Grecia del Norte, donde se encuentran las regiones de Epiro y Tesalia; Grecia Central, donde están ubicadas Beocia y su capital Tebas, y Ática con la ciudad de Atenas; el Peloponeso, una península de la zona sur que tenía como región principal Laconia y su capital Esparta.

El centro político
Los griegos comienzan a organizarse en polis o ciudades-estado, que eran unidades políticas soberanas.
Durante mucho tiempo la vida en Grecia estuvo dominada por los clanes, agrupaciones de familias poderosas con un antepasado mítico. Pero muy pronto los griegos comienzan a organizarse en polis o ciudades-estado, que eran unidades políticas soberanas. Si bien cada comunidad era vecina, eran totalmente independientes y gobernadas por un rey asesorado por un consejo de nobles. Esta idea surgió luego de la destrucción de los reinos micénicos por invasiones extranjeras, por lo que se crearon estas ciudades-estado. Estas constaban de un centro fortificado, una ciudad residencial y comercial a los pies de este, y un territorio rural que rodeaba a la ciudad y que servía para la ganadería y la agricultura, donde ocasionalmente se levantaban pequeñas aldeas.
Dentro de cada polis se diferenciaban diversos grupos. Por un lado estaban el rey y los nobles, que controlaban la tierra y el ganado y formaban parte del Consejo. Por otro, el pueblo, compuesto por campesinos y artesanos, que era representado en la asamblea encargada de ratificar las decisiones del Consejo. y finalmente los siervos y esclavos, que no formaban parte de la vida política.
Sin embargo, a pesar de esta prolija organización, solo Atenas y Esparta lograron expandirse y dominar amplias regiones, llegando a ser las grandes potencias del mundo griego. Lo relativo a la estructura de estas ciudades y su sistema de gobierno se denominó política, palabra que utilizamos en la actualidad y que proviene del término polis, que significa "ciudad".
Los integrantes de cada polis se reunían frecuentemente a discutir ciertos temas relacionados con la libertad, muy importante para ellos, y a tomar decisiones sobre la administración de la ciudad o cambiar al gobernante si no cumplía con sus obligaciones. El magistrado al que se confiaba el gobierno recibía el nombre de arkhos, que deriva de la palabra "gobernar". De ella deriva la palabra castellana arconte

Grecia se expande
La población griega fue multiplicándose con el tiempo, y la escasez de tierras fértiles no proporcionaba la cantidad de alimentos necesarios para vivir. Los gobernantes comenzaron a enviar grupos colonizadores a territorios de todo el Mediterráneo, donde fundaron ciudades y difundieron su cultura. Comenzaron ocupando las costas del Asia Menor, dando origen a la cultura jónica, de la cual surgen varios sabios y filósofos, como Pitágoras, Tales de Mileto, Heráclito y Demócrito; poetas como Hesíodo y Anacreonte, y el historiador Heródoto.
Pero esta expansión no llegó hasta aquí. El pueblo griego continuó su camino hacia otras latitudes, fundando ciudades desde España hasta Rusia. Los motivos que tuvieron para llevar a cabo la colonización fueron más que nada económicos, sociales y políticos. Sin embargo, esto tuvo consecuencias, ya que las ciudades griegas pasaron de una vida dedicada a la agricultura de subsistencia a un auge comercial, con gran cantidad de importaciones de puntos como Sicilia o el Mar Egeo. Iniciaron la fabricación de cosas para exportar, lo que los llevó a enriquecerse rápidamente, pero también a endeudarse y convertirse en esclavos. Es en esta época cuando aparecen los tiranos, que a diferencia de lo que hoy pensamos de ellos, eran personas comunes, incluso muy buenas, pero que no heredaban el poder sino que lo ejercían sin derecho sobre alguna ciudad. Además, por lo general trataban de beneficiar los intereses del pueblo, favorecer a los pequeños propietarios, artesanos y comerciantes. A pesar de su inestabilidad, las tiranías lograron superar a las aristocracias, favoreciendo el crecimiento de un poder público y dando paso a la democracia, que se instauró por primera vez en Atenas a comienzos del siglo VI.
Zeus: dios del trueno
Atenea: diosa de la guerra y de la sabiduria